viernes, noviembre 27, 2009

Dignidad

Vaya, las cosas se van poniendo en su sitio.
Muchas veces he hablado en este mi blog de la Prensa Catalana. De su afán investigador de corruptelas, tramas urbanísticas, abusos de poder, incumplimiento de sentencias judiciales,etc...por parte de la clase politica catalana. De su nauseabundo silencio, de sus complejos e incongruencias, de su servilismo al poder y de su hipocresía. Y no menciono a los medios de titularidad pública, ya que es evidente que sirven al que ocupa el trono de turno...ah!, y al Barça.
En estos días, la inmensa mayoría de estos aspirantes a Pullitzer de Vic, han ideado un editorial conjunto que ha sido publicado a la vez, -sin una coma de más ...ni de menos-evidentemente sin un atisbo de discrepancia. Y, ¿de qué habla el Editorial?. Bueno, no habla. Es una amenaza DIRECTA a los miembros del Tribunal Constitucional y al régimen democrático en el que vivimos. Sí, una amenaza, un llamamiento a la violencia camuflado en letras impresas y adornadas con publicidad institucional (sección contactos incluída -todos en contra de la prostitución!!!!), que es como empiezan todas las contiendas.

Evidentemente, las "Instituciones" representativas de la socieda civil catalana se han adherido al manifiesto en defensa de estatuto aprobado por la minoría de los que vivimos en cataluña. Me refiero a instituciones como el F.C. Barcelona...que claro está, son el máximo exponente de lo que pensamos en esta región de España.

Apela el editorial a la dignidad catalana. A que puede ser mancillada si la Ley se cumple. Diossssssss, ¿es que nadie se da cuenta? ¿Somos borregos? Yo no!!!. Me niego a aceptar que me incluyan en los mancillados Mi dignidad está muy por encima de si se aprueba o no una Ley orgánica.
De hecho, mi dignidad está siendo mancillada hace ya muchos años, cada día, por estos políticos filonazis, que me quieren excluir por pensar y hablar en otra lengua.

Digno soy y dignamente abandonaré esta guarida de corruptos y paletos que es Cataluña.

jueves, noviembre 26, 2009

FELIZ NAVIDAD




Feliz Navidad, acostumbramos a decir en estas fechas, celebremos o no la fiesta religiosa. Me da que la inmensa mayoría no celebra en el sentido religioso estas fiestas, lo cual ni me va ni me viene, pero lo que está claro es que es una tradición y que tiene muchas cosas positivas, como por ejemplo las comilonas, reuniones familiares, regalos, antesala de las rebajas, vacaciones...


Bien, pues en Barcelona, el mayor putiferio consumista del mundo, no se van a felicitar las Navidades en Castellano. ¿Es broma?. Nooooo, es cierto. Tan cierto como el odio que se ha instaurado en los medios hacia todo lo que sea "aspanyol". El magnífico Ayuntamiento de Barcelona, corrupto, antitaurino, antisemita y ecosostenible, ha colgado las luces por las calles que felicitan estas fiestas, pero solamente ha utilizado las lenguas más usadas por los ciudadanos de esta MIERDA de ciudad: catalán, ruso, chino, japonés, árabe y portugués. Una cosa es cierta, el árabe y el chino cada vez se hablan más en este gran centro comercial, con torrentes de orín y vistas al mediterráneo, pero obviar la realidad del bilingüismo es sencillamente una maniobra nazi para crear una falsa realidad, pura, aria y no contaminada por esa pestilente lengua que es con la que escribo y con la que, cuando llegue el momento, hablaré a mis hijos.


Otra contradicción de estos totalitarios: ¡¡¡felicitar la navidad en árabe!!!. Pero, ¿Cómo se atreven? Me huelo una manifestación de la Comunidad terrorista, uy, perdón, Islámica de Catalunya, exigiendo la retirada de esta ofensa a su religión tolerante y conciliadora. (No duden que correrán a descolgar los paneles para evitar enfrentamientos culturales con los Said y Mohamed de turno...)Y claro, a los chinos, de gran tradición Cristiana, como todos sabemos, hay que felicitarles también la Navidad y de paso darles 10 horas más de licencia para abrir sus comercios.


Es pura ingeniería totalitaria. Están planificando un Holocausto sin cámaras de gas, pero en el fondo, buscan lo mismo: exterminar.