Tras la fantástica noche relatada en el anterior escrito, me levanto y a media mañana (a las 10) me entero de la crisis de gobierno. Hasta ahí normal. Pero señores. Una cosa que no me esperaba (bueno, en mi faceta malpensante sí) era que al Sr. Rubalcaba le colocaran , nada más y nada menos, de ministro del interior. Alfredo, un tipo que era el portavoz del gobierno de los GAL. Un tio que negaba por activa y por pasiva todo lo que se sabía y que defendía a los ministros que fueron a la cárcel. Un tío que el 13 de marzo, en plena jornada de reflexión apareció diciendo que el gobierno mentía... y todo lo que ya sabemos.
En fín. ¿Qué se puede esperar de un tío que defiende los valores de la II República?.
Miedo me da.
Eso sí. Como ZP tiene "sensibilidad" con los problemas vascocatalanes y se ha cargado al españolista Bono... hay que darle carta blanca.
Carta blanca para, si llega el momento, dejar a los asesinos en la calle y darles sus banderitas para que se froten y revuelquen en ellas, cual perros con sarna, en manifestaciones pacíficas de reivindicación de la liberación de sus naziones.
Para no dormir.
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