Mañana se realizará el debate sobre el estado de la Nación.
Numerito político absurdo e ineficaz. En él, los grupos que apoyan al Gobierno de turno hacen ver que le riñen pero acaban dándole soporte a cambio de un puñado de votos disfrazados de transferencias o ayudas. La oposición siempre sale airosa pero no consigue nada.
Sabido esto, yo me pregunto:
- ¿hablará quizás el mayor partido en la oposición de los desmanes nazis que se están llevando a cabo en las comunidades dirigidas por Nacionalistas y Socialistas? Desmanes y abusos como los que se llevan a cabo en Cataluña o en las Baleares, donde ya es imposible, pese a las sentencias del Tribunal Constitucional, educar en Castellano.
- ¿Recodará la oposición al Gobierno y a sus socios el despilfarro económico que llevan a cabo para mantener viva esa maldita llama en la que solamente sirve odiar para sentirse algo?
- ¿Quizás les ofrezca su inestimable soporte para reformar la Constitución y así poder acabar con la injusticia que supone el Estado de las Autonomías -léase chantaje-?
Me da que no va a ser así. Más bien habrán ataques de más o menos dureza, centrados como no en la famosa crisis, pero no la crisis moral ni de libertades. La crisis económica es lo que da votos ahora, por lo que hay que morder por ahí.
Mantengo la esperanza en Rosa Díez, de UPyD. Ella, al estar sola y tener aún que ganarse unos votos, atacará los flancos que el PP deje intactos. Espero que denuncie el flagrante delito cometido por la Generalidad Catalana al desobedecer las concisas y repetidas sentencias de los Tribunales en los que se obliga a los centros a ofrecer la educación en las dos lenguas oficiales catalanas. Y es que, claro, para la izquierda, los tribunales solamente sirven y son aceptables si las sentencias son a su favor. Si no lo son, o se las pasan por el forro, o se las ingenian para acusar y condenar al juez que las dictó.
Mi esperanza está bajo mínimos. El único resquicio es la semilla plantada en el País Vasco. Ahí parece que van a pasar cosas. Bueno, de hecho, ya han pasado.
El nuevo Lehendakari juró sobre la Constitución ante la mirada inyectada en sangre de los cómplices, unos por acción , otros por omisión, de los asesinos. ¡Qué placer ver a los ex-miembros del Gobierno vasco negando el aplauso al nuevo jefe traidor y español de esa raza superior.
En su cara se percibía odio. Y ese odio acabará con ellos.
Tiempo al tiempo
2 comentarios:
No hace falta tragarse ese rollazo para saber que el estado de la Nación es comatoso. Y que aunque el PSOE dejase 15 millones de parados, millones de subnormales seguirían votándole.
Que alguien le diga a leire pajín que su mala leche es demencial y que la gordura se le sale por lonchas
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